@EFernandezVE: “COPEI irá a las elecciones aún cuando el panorama político del país sea confuso: no a validar los atropellos que se han efectuado y continúan efectuándose, sino a protestar contra ellos”

Carta abierta de Eduardo Fernández a Pilarica Romero:

A una estimada correligionaria!

1.- Estoy en desacuerdo con que el TSJ designe al CNE. En mi opinión, esta práctica no tiene fundamento constitucional.

Lamentablemente se ha creado una cierta jurisprudencia al respecto. En los últimos procesos electorales el CNE ha sido designado por el TSJ, invocando el mismo argumento de la omisión legislativa. La Asamblea Nacional nunca ha podido lograr el consenso necesario para elegir el CNE.

2.- El CNE debe ser designado por la Asamblea Nacional. La constitución exige una votación calificada para obligar a que la elección del CNE sea el resultado de un gran consenso entre todas las fuerzas políticas representadas en la AN, para que su integración sea garantía de seriedad y confiabilidad.

Lamentablemente, en esta oportunidad, la AN no pudo, no quiso o, en todo caso, no logró cumplir con su deber de elegir el CNE.

3.- Considero que no hay nada más importante en esta hora dramática que está viviendo Venezuela que atender el sufrimiento del pueblo venezolano: hambre, miseria, falta de gasolina y de gas doméstico, hiperinflación, empobrecimiento del país y de cada uno de los venezolanos.

Para resolver estos problemas, que son los verdaderamente importantes, he venido plateando la necesidad de sustituir e gobierno de Nicolás Maduro por un gobierno de unidad nacional y de inclusión de todos los factores influyentes en la vida nacional.

4.- Un padre de familia amigo mío estuvo recientemente a visitarme desesperado porque no consigue alimentos para sus hijos. Puedo asegurarte que a ese padre de familia le interesa muy poco si el CNE los elige el TSJ o la AN. Es más, tampoco le interesa para nada si lo que conviene es votar o abstenerse. Ni siquiera le interesa si debe elegirse una nueva AN que puede ser tan inútil como la que está terminando su período este año.

Lo que le interesa a mi amigo es cómo podrá conseguir para darles de comer a sus hijos y a su familia.

5.- De nuevo el debate político va por un lado y la realidad del país por el otro. Por eso, las investigaciones de opinión pública reflejan una opinión tan negativa sobre los políticos tanto del gobierno como de la oposición. Hoy un porcentaje importante de la opinión pública no quiere saber nada ni de los unos ni de los otros. Este fenómeno no es conveniente para la salud de la democracia venezolana.

6.- Estoy convencido de que la única manera inteligente de resolver los conflictos políticos en Venezuela y en cualquier país es la vía electoral. No creo en golpes de estado ni en invasiones extranjeras. Esas fórmulas son muy poco probables, en mi opinión, no resolverían la crisis venezolana ni el sufrimiento de nuestra gente sino que de hecho los agravarían.

7.- Como sabes, soy militante de una causa de fe que se llama el humanismo cristiano, la democracia cristiana, el social cristianismo y la doctrina social de la Iglesia.

Por muchos años fui militante del partido social cristiano Copei. Y te quiero confesar que llegué a la militancia en Copei por la lectura del manifiesto fundacional de ese partido que se llamó “Esencia y finalidades de Copei” presentado a la opinión pública el 19 de septiembre de 1946. El primer párrafo de ese manifiesto dice:

Copei surge “ante la necesidad de estimular en la ciudadanía el cumplimiento de sus deberes electorales y la defensa de sus derechos cívico y políticos…”

Y más adelante:

“Si se llama a elecciones debemos ir a ellas con decisión aun cuando no hayamos tenido garantías efectivas y aun cuando todo esté indicando que el partido de gobierno ejerce los poderes del mismo para torcer la voluntad popular.”

Copei irá a las elecciones aun cuando el panorama político del país sea confuso: no a validar los atropellos que se han efectuado y continúan efectuándose, sino a protestar contra ellos.”

En otro párrafo dice: “Convencido de que las elecciones para la Asamblea Constituyente no serán desgraciadamente libres ni pulcras, Copei concurrirá, sin embargo a ellas…”

“El triunfo del pueblo no podrá arrebatársele.”

Y agregaba: “El pueblo de Venezuela quiere justicia y no venganza, unidad y no odio, armonía no guerra…”

Por eso Pilarica, entre otras muchas razones, me inscribí yo en Copei.

Las palabras de ese manifiesto fueron después refrendadas por la conducta de nuestros principales dirigentes. En 1952 se convocó una nueva Asamblea Constituyente. Esta vez bajo el imperio de un régimen militarista que había derrocado en noviembre de 1948 al gobierno democrático de Rómulo Gallegos. A pesar de la arbitrariedad de aquel régimen que había llegado hasta el asesinato del Secretario General de Acción Democrática, Leonardo Ruiz Pineda, Copei, bajo el liderazgo de Rafael Caldera, acordó concurrir a las elecciones, no para legitimar al régimen, sino para desenmascararlo y derrotarlo.

Cinco años después, cuando la dictadura había perpetrado todas sus felonías, se planteó de nuevo el debate: concurrir a las elecciones o asumir la política de la abstención. Luis Herrera Campins, entonces exilado por la dictadura en Europa, escribió un notable ensayo titulado “Frente a 1958”, en el cual se pronunciaba categóricamente y sin vacilación por la necesidad de concurrir a las elecciones a pesar de todos los atropellos del gobierno. Llegó a decir una frase muy contundente: “Abstención es traición”.

Consecuente con esos antecedentes, en las elecciones presidenciales del año 2018, aconsejé a todos los que me quisieron oír que concurriéramos al proceso electoral. Había posibilidades de derrotar al régimen. Todas las encuestas decían que si la oposición actuaba con inteligencia y con patriotismo y bien organizada podría obtener una clamorosa victoria como la que ya habíamos obtenido en diciembre de 2015 para elegir a la Asamblea Nacional.

No fue posible lograr que el liderazgo opositor actuara con patriotismo y con inteligencia. Ganó la abstención y ese triunfo lo celebró Maduro en Miraflores.

Siempre estaré a favor de la lucha, nunca aconsejaré quedarse en la casa de brazos cruzados.

8.- Por supuesto para participar con eficiencia recomiendo unas cuantas cosas: Primero que nada, colocar los intereses del país y de los ciudadanos por encima de las agendas partidistas o de las ambiciones personales.

Actuar con inteligencia y con patriotismo. Tener una dirección política de unidad de todos los factores capaces e interesados en el cambio.

Tener un mensaje atractivo que no puede quedarse en la crítica al régimen. Debes invitar con claridad a un futuro ilusionante de esperanza y de justicia.

Luego, hay que estar organizados. El adversario está organizado. AD fue un gran partido cuando estuvo organizado en toda la geografía nacional. Lo mismo puede decirse de Copei. Organizados en cada estado, en cada municipio en cada parroquia, en casa centro de votación en cada mesa electoral.

El peligro de fraude está mucho más en las mesas de votación que en las oficinas del CNE en Caracas.

Finalmente hay que tener una estrategia claramente definida: o es la vía de la violencia endógena o internacional o es la vía electoral. No se pueden tener las dos al mismo tiempo. Una u otra. Dejemos de imaginar que el Presidente de los Estados Unidos va a hacer el trabajo que tenemos que hace nosotros. Dejemos de estar soñando que un General X va a dar un golpe bueno para felicidad de la nación.

Somos nosotros los que tenemos que hacer el trabajo de rescatar a Venezuela.

Como decía Arístides Calvani: “Sólo el pueblo salva al pueblo”