Jacobo Árbenz, un mártir de la CIA; por Mercedes Malavé

Seguimos por las redes sociales el tuit de la cuenta oficial del Departamento de Estado de EEUU invitando a los seguidores a exponer su opinión sobre el Plan País. De esta manera, la Embajada de EEUU hace propaganda abierta al proyecto de nación de uno de los sectores que intenta negociar la paz bajo la mediación de Noruega.

Después de tantos años presenciando el desinterés de otros países ante las denuncias de la oposición venezolana sobre la destrucción institucional y económica llevada a cabo por Chávez y continuada por Maduro, algunos agradecerán este apoyo incondicional y sin dobleces de la potencia americana. Sin embargo, la historia reciente de la región latinoamericana debería ponernos en guardia contra los riesgos de permitir ingenuamente que la resolución de nuestros problemas se decida en el tablero de la geopolítica mundial.

El caso Arbenz
Guatemala, 27 de junio de 1954. El presidente Jacobo Árbenz Guzmán, obligado a renunciar, se despide a las 9 de la noche del pueblo guatemalteco a través de un discurso en cadena nacional en el cual manifestó haber soñado con “transformar a Guatemala de una nación dependiente con una economía semicolonial, en un país económicamente independiente; transformar a Guatemala de país atrasado con una economía predominantemente feudal, en un país capitalista moderno; y proceder de manera que esto asegure la mayor mejoría posible del nivel de vida de las grandes masas de nuestro pueblo”.

Diez días antes había empezado la invasión a Guatemala desde Honduras en una operación dirigida por Estados Unidos y la CIA, denominada PB Success. Este golpe de estado puso fin a la llamada primavera democrática, periodo entre 1944 y 1954 en el que se llevaron a cabo proyectos de modernización del Estado y reformas agrarias que favorecían a los más pobres, pero que suponían importantes pérdidas económicas para la multinacional estadounidense que tenía el monopolio de la fruta en Guatemala, la United Fruit Company (UFCO), y para los terratenientes locales.

Los buenos contra los malos
La operación PB Succes fue la culminación de una campaña orquestada contra Jacob Árbenz, acusado por los lobbies de la UFCO en los círculos de los gobiernos de Truman y de Eisenhower, de ser un comunista al servicio del Bloque Soviético. Árbenz llevó a cuestas el estigma de estas acusaciones por muchos años de su exilio durante los cuales varios países se negaron a recibirlo, entre ellos Suiza la nación de su padre. Se exilió en Checoslovaquia, la Unión Soviética, China y en Cuba, todos ellos países comunistas. Tuvo que soportar las humillaciones de Fidel Castro, quien lo ponía en sus discursos como ejemplo de cobardía al prometer que él nunca abandonaría al pueblo cubano sin luchar, como había hecho Árbenz en Guatemala.

El golpe de estado de junio de 1954 no sólo hizo de Árbenz un mártir de la CIA, empeñada en acusarlo de comunista a quien había emprendido una reforma agraria necesaria con ideas de carácter progresista para introducir a su país en un modelo moderno, de equidad y justicia social.

También, según muchos historiadores, abrió las puertas para la Guerra Civil de Guatemala, largo conflicto bélico que empezó en 1960 y terminó en 1996, con el doloroso saldo de 250.000 muertos y 50.000 desaparecidos.

El bien contra el mal, buenos contra malos, dignos contra indignos, santos contra pecadores. La guerra fría quedo atrás, pero en el tablero donde se juegan ahora intereses de las grandes potencias mundiales, no estamos a resguardo de caer en trampas maniqueístas e injustas que se llevan por delante personas con ideales buenos, justos y patrióticos como es el caso de Jacobo Arbenz. Y con ellos se sacrifica el futuro de naciones enteras en crisis.

@mercedesmalave

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